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Feria del libro de Bogot��

“Las mujeres tenemos una invalidez aprendida”: Roxana Pinto

Ida y Vuelta cuenta una historia que Roxana Pinto vivió en carne propia: el exilio voluntario. Ese cambio de vivir en una ciudad pequeña latinoamericana como San José, de Costa Rica, a las enormes calles de París. La autora, a través de una narración que mezcla la sentimentalidad, el humor y el erotismo, muestra a una mujer que se opone a las prohibiciones establecidas y se aventura a dar una mirada optimista de la situación femenina en este continente, donde ellas apenas comienzan a disfrutar de su libertad.


El libro expone el sentimiento de no pertenecer ni a Costa Rica ni a París, ¿usted ha sentido esa sensación de no pertenecer a ningún lugar?

Mi interés por escribir un libro de ese tema nació porque en Costa Rica hay mucha influencia francesa por las migraciones voluntarias de franceses a Costa Rica. Ellos, en un comienzo, estaban interesados en la agricultura y el comercio, pero con su venida trajeron sus costumbres y su lengua. Y a pesar de que fueron más los españoles que migraron por la conquista, los franceses filtraron muchos rasgos de su cultura en la lengua española.

Siendo adolescente tuve la experiencia de viajar a París y vivir allá unos años; este fue un hecho muy enriquecedor porque me hizo interesarme en ser escritora. Luego mi camino tuvo muchos desvíos y terminé estudiando psicología en vez de literatura pues tuve muchos problemas y, en últimas, mi entorno me generó un interés en las relaciones interpersonales. Después de eso estudié diplomacia porque quería ampliar mi mirada y saber más sobre geopolítica. Esta carrera me dio la oportunidad de tener un segundo exilio voluntario y trabajar en Francia como embajadora.

Mi tercer exilio voluntario fue escribiendo esta novela, en la que una mujer joven se hace dueña de su cuerpo, de su sexualidad y además toma las riendas de su vida. La novela comienza cuando la protagonista lleva 13 años de vivir en París gracias a una beca de la Escuela de Bellas Artes. Sin embargo, tiene grandes idas y vueltas de San José, lo que le permite evitar un desarraigo absoluto.

¿Qué le interesa de la cultura francesa?

Con tanta influencia norteamericana quise hacer un rescate de la cultura francesa porque continúa estando vigente de otra manera, por ejemplo, en el pensamiento filosófico, literario y cultural. También me interesó la sexualidad desde un punto de vista más erótico, no el sexo violento y sin cariño que se ve hoy en día en la televisión, quiero mostrarlo desde esta mujer que es poseedora de sus valores, que es arriesgada a romper barreras y que toma las riendas de su vida.

¿En qué medida esas cualidades que describe en la protagonista están en usted?

Yo di talleres de autoestima a mujeres de escasos recursos en mi país porque considero que las mujeres tenemos una invalidez aprendida, hay algo que nos hace sentir que somos menos y yo quería luchar contra esa minusvalía a través de estos talleres. Sin embargo, he conseguido luchar contra esto no sólo como psicóloga, sino también por el camino de la literatura, pues pienso que esta llega de una manera sutil a la gente y cada lector se apropia de ciertos aspectos y los interpreta a su manera.

Yo escribo desde el yo de la protagonista, pero no habla solo ese yo, sino también el de otros personajes. Hay muchos personajes en la novela, cinco personajes en París que ella encuentra en el camino, y cinco personajes que ella recuerda de su infancia. Cada uno como en un grupo de jazz, narra desde su diferencia.

Se escribe mucho sobre la mujer para denunciar, para hablar de violaciones, pero yo quería algo más optimista, algo que le diera a la mujer la esperanza de que sí se pueden lograr cambios. Lo único que hay que hacer es arriesgarse.

¿Qué cambio cree que ha generado en la literatura femenina de su país?

Ha sido un gran cambio, este libro ha recibido muchas respuestas y muchos artículos escritos, porque es como una ola de aire fresco, una ola de positivismo, de esperanza, dentro de un mundo de puras denuncias. No critico ningún tipo de acercamientos a la mujer, todos son válidos, pero yo elegí esta perspectiva que es la menos transitada en mi país. Soy de las primeras que han incursionado en este tipo de literatura en Costa Rica.

¿Cómo ve la literatura femenina en Latinoamérica actualmente? ¿Cree que la voz femenina llegará a ser tan escuchada como la masculina?

La mujer siempre ha sido objeto de la mirada y la descripción del hombre. Lo interesante ahora es la autoría de la mujer, es ella hablándose a sí misma, no hay otro que hable sobre ella. Además, cada quien tiene la capacidad de expresar su sentir de manera diferente, no podemos agrupar a todas las mujeres en un cajón y a todos los hombres en otro.

¿Cómo comenzó a acercarse a la literatura?

Comencé a leer muy temprano, mis papás me leían cuentos y más adelante comencé a leer cómics. Me interesé en pensar personajes y finales diferentes para los cuentos que leía. También me cambió mucho mi viaje a Paris, allí me encontré con la literatura francesa, uno de los escritores que más me marcó fue Proust que me dejó una gran enseñanza: lo que sucede afuera también sucede adentro de uno mismo.

¿El estudiar literatura le ha dado una mirada más comprensiva para el tema del exilio voluntario?

Se escribe mucho sobre exilios masivos, políticos, forzados, pero del exilio voluntario no han escrito mucho los hombres, por eso me interesaba que lo escribiera una mujer. Además, esta es una mujer que caminaba sola en París, cosa que en el siglo XIX estaba vedada para la mujer, el hecho de caminar sola por las calles. Tuvo permiso cuando se volvió compradora, pero mi personaje no es una mujer compradora, es una mujer que mira todo desde el punto de vista de una extranjera y que la ciudad le ofrece encuentros y oportunidades.

La Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), Leer es volar, que este año tiene a Francia como país invitado de honor, es organizada por la Cámara Colombiana del Libro y Corferias con el patrocinio oficial de la Alcaldía Mayor de Bogotá en el marco del Plan Distrital de Lectura y Escritura.

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Sara Mesa

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